
Made in América
Luis Aubrit
Los meses finales del gobierno de Salvador Allende, tuvieron los mismos mecanismos que la asonada de ayer en Brasil. Movilizar un sector de la sociedad civil, embarcar los militares y expulsar el gobierno que no respete los interese imperiales.
Claro, se me dirá que nos es lo mismo porque acá la intención era generar caos para condicionar y debilitar el gobierno de Lula. Bueno, es exactamente lo mismo que se hizo con salvador Allende.
Pero, para entender un poco de lo que ocurre, no hay que mirar solo al gigante suramericano, es necesario entender la fase virulenta de decadencia de los EE.UU.
Repasando lo que ocurre en los últimos años, vemos sucesivos intentos, por los mismos mecanismos, par volatilizar la voluntad popular. Desde el golpe a Evo morales en Bolivia, se sucedieron hechos de una gravedad inusitada para las democracias. Por citar algunos hechos recientes en el continente, podemos hablar del asalto al capitolio en 2021, el intento de Magnicidio a la vicepresidenta argentina, la destitución de Pedro Castillo en Perú, las asonadas en Santa Cruz de la Sierra y finalmente lo que ocurrió ayer.
Desde aquellas famosas expresiones de la jefa del comando Sur de EE.UU "tenemos muchos recursos y nuestros adversarios lo saben" atribuyéndose la propiedad sobre los países de lo que ellos consideran el patio trasero, entendimos que el imperio del norte, por necesidad vital, había puesto nuevamente los ojos o, mejor dicho, las garras en nuestros países. Por supuesto, con la complicidad de las oligarquías locales.
Las democracias latinoamericanas, salvo contadas excepciones, son de papel. La dominación entre las corporaciones, los medios de comunicación y el partido judicial, se han solidificado de tal manera que rigen las agendas de debate de la sociedad, cuando permiten el debate.
Sin dudas, todo esto que nos toca vivir, no está desvinculado de la crisis de la crisis que se vive a nivel mundial y la "onda expansiva" de los conflictos en Ucrania y Taiwán, emergentes de la disputa unipolaridad vs multipolaridad. Pero, en definitiva, la puja interna de un capitalismo productivo contra el especulativo que rige el mundo
Lo ocurrido en Brasil ayer, es un nuevo capítulo de este accionar y requerirá mucha inteligencia y unidad de los sectores populares para desactivarlos.


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