
Paraná: ¿oportunidad o entrega?
Luis Aubrit
En los últimos tiempos, y ante la finalización de la concesión de la cuenca del rio mas importante de nuestro país, se abrió un debate en los sectores populares sobre su futuro. Este, es el aporte que intentamos hacer a ese debate
Desde los albores de la humanidad, las sociedades se estructuraron en torno a los ríos. El cambio de muchas aldeas neolíticas a transformarse en ciudades, se produjo principalmente en regiones cerca de las cuencas de grandes ríos como el Tigris y Éufrates en Mesopotamia, el Ganges y el Indo en la India, el Río Amarillo en China o el Nilo en Egipto. En general, todas estas civilizaciones, basaban su economía en la agricultura y la ganaderia. Los excedentes de producción dieron lugar al comercio, pero también, y vinculado a ello, produjo el desarrollo de nuevas actividades que fueron planteando nuevas formas de organización y transformando las aldeas neolíticas en ciudades estados. Y también, es justo decirlo, la aparición de conflictos bélicos por el control de la rivera de los ríos.
No se trata aquí de hacer un tratado de historia de la humanidad. Pero, es importante entender la implicancia del control de una cuenca fluvial como la del Paraná. El comercio exterior de los países, esta íntimamente ligado al transporte marítimo. Las producciones de Argentina al mundo, se desarrolla mayoritariamente por barco, lo que le asigna al litoral marítimo y fundamentalmente a la cuenca del plata, un valor estratégico.
En solo 70 kilómetros de costa, hacia un lado y otro del puerto de Rosario, se encuentra el mayor polo mundial de agroexportación, distribuidos en 21 terminales portuarias controladas por multinacionales, 18 de ellas de bandera extranjeras. Por este mecanismo, la palanca clave del comercio exterior la tienen las multinacionales. Pero no solo eso, el manejo de la divisa es limitado para el estado nacional, ya que dos de cada tres dolares que ingresan por exportaciones están en manos extranjeras.
La cuenca del Plata, es de las mas importantes y extensas del mundo que conforma una unidad territorial, económica, productiva, comercial, de comunicación y navegación que posee un extenso sistema hídrico con el rio Paraná y el Paraguay como eje vertebrador hasta su desembocadura en el río de la plata. Por ella, pasan cada año miles de barcazas y mas de 4500 buques tipo “panamax” para transportar las cargas que traen dos millones de camiones y doscientos mil vagones de tren. El noventa y ocho por ciento de los barcos que circulan por esta vía fluvial, son de bandera extranjera, lo que nos significa un déficit en la balanza comercial de siete mil millones de dolares.
Los mecanismos que se implementaron para evadir impuestos y fugar divisas, al no tener control de estas terminales el estado, van desde la subfacturación a falsear las declaraciones juradas de la carga transportada.
Quizás, la expropiación de Vicentin, hubiese servido para ponerle un limite a esta situación al tener una empresa testigo.
Otro aspecto central, es que mas del 70 % del territorio argentino esta en el agua, por lo que la recuperación de una flota mercante nacional, permitiría un ahorro monstruoso en fletes, recuperaría el control de nuestro territorio marítimo y generaría cientos de miles de puestos de trabajo.
Recuperar el manejo y control del rio Paraná y de la cuenca del Plata, es un compromiso patriótico; no hacerlo, favorecer a los intereses de las corporaciones multinacionales y seguir sometiendo a la pobreza a mas del 40 % de del pueblo.
Las cifras y los datos aquí vertidos, son del libro “Argentina Sangra por las barrancas del Paraná” de Luciano Orellano


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