
La otra Pandemia. Catamarca ausente.

En Catamarca, una joven (resguardaremos el nombre), que reside en un pueblo ubicado en el departamento de Andalgalá, camino horas bajo la lluvia junto a su nena de dos años para denunciar a su padre en una comisaría.
Su hija, fruto de las violaciones que fue sometida por su padre, fue golpeada mientras lloraba por la abuela de la joven, este hecho fue lo que culmino en su huida.
Pero además de caminar 5 kilómetros con un clima desfavorable, la comisaria no le tomo la denuncia alegando que ellos no “pueden tomar ese tipo de denuncia”.

Sola, y frente la ausencia estatal y de los organismos que deberían actuar, con el dinero que tenia de su pensión por discapacidad, alquilo una pieza y estuvo aproximadamente un mes hasta que un allegada supo de la realidad que vivía y la llevo a la ciudad para que pudiera realizar la denuncia.
En el momento que relataba lo vivido durante años, sufrió desmayos y crisis de nervios, su habla no era clara, por momentos tuvieron que detenerse con el sumario por el terrible estado de la joven y el temor que mostraba al declarar.
También declaro que fue amenazada por familiares en su último lugar de residencia y que cuando Desarrollo Social del Municipio supo de esta situación, le prometieron ropa y mercadería más otras asistencias, pero jamás volvieron.
En san Fernando del Valle, se montó una campaña solidaria para conseguirle vestimenta ya que la policía cuando fue a su hogar a buscar sus pertenencias el padre había quemado todo lo que era de ella y la niña.
El denunciado, para no llamarle padre, tiene fama de violento en el pueblo y además todos saben que porta arma de fuego, la misma policía pareciera temerle por el grado de violencia que este tiene.
Mientras tanto, la joven y su hija, que necesitan ayuda psicológica por todo lo traumático, siguen esperando y rogando por sus vidas. La otra pandémia, la burocrática y de opresión que sufren los más desprotegidos, pareciera ni siquiera ser tenido en cuenta.
Si el estado tiene un ministerio de género, debería, en vez de tanta propaganda, actuar inmediatamente sobre estos casos.
Está a la desnudez que todavía existen otras calamidades que, en un contexto de pandémia sanitaria, no pueden quedar en la nada o atrapadas en los rieles burocráticos y de la irresponsabilidad de varios organismos.
La niña y su madre, también tienen derechos y no se hizo presente ningún organismo para garantizarlos. Tampoco la comunidad,ni ninguna institución conociendo la situación, denuncio esto. El solo instinto a sobrevivir y terminar con ese infierno, fueron las fuerzas para escaparse con su hija, sin embargo, durante 30 días, ni siquiera puedo efectuar su denuncia.
Para reflexionar y para actuar. El estado no puede estar ausente, menos aun, en dicho contexto.


En córdoba el Foro por la Libertad. la Democracia y los DDHH, se solidarizo con el pueblo de Jujuy





