
La voracidad de los negocios inmobiliarios y agrícolas, tiene consecuencia. La destrucción de monte nativo por efectos de la deforestación por las dos vías mas utilizadas: desmonte con maquinaria e incendios intencionales, comenzó a cobrar su precio.
El temporal que azotó a buena parte del departamento punilla, trajo la crecida de los ríos, que sin las barreras de contención naturales, abandonaron su cauce natural y corrieron libres por las localidades.
Los destrozos que se produjeron en distintas localidades, aun no pueden ser evaluadas en toda su magnitud. El complejo recreativo de “7 Cascadas”, quedo absolutamente destruido y al menos dos familias debieron ser evacuadas por la destrucción de sus viviendas.
La ruta 38 fue socavada por la correntada de agua que impacto en la misma. Defensa civil y las intendencias de las localidades aledañas, piden circular con extrema precaución.
EL intendente de Villa Giardino, Omar Ferreyra, señaló que el agua pasaba por los cordones y fue de tal magnitud que "todos los autos que estaban estacionados en la calzada fueron arrastrados hacia la ruta 38. Es imposible llegar a las distintas arterias. El agua socavó un metro de calle y es imposible el acceso. Nuestra topografía es muy importante y toda el agua que descarga cae sobre la ruta 38 y es un desastre la localidad”
Quienes creían que la deforestación era inocua, estaban mal informados. Quienes sabían que no era inocua, son asesinos ambientales.



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